Hola colegas, bípedos y cuadrúpedos.
Visto lo visto que veo todos los días en casa, he llegado a la conclusión de dejar paso a la nueva generación de perritos que viene arrasando detrás de mí.
Yo seguiré siendo el “jefe” en casa, pero tengo que reconocer que no puedo con el Gaucho. He intentado ponerlo en vereda, pero el pequeño tiene tal carácter que ya no puedo con él.
Se come mi comida, no la suya. Me acapara el balconcito. Duerme en mi cucha. Acapara a la jefa. Ya no puedo con él.
Lo he intentado, pero ya no tengo ganas de seguir peleando con él. El sabe perfectamente cual es el límite, y me basta con un pequeño ladrido para que espabile y me deje sitio, pero le dejaré más libertad.
Al final, ha aprendido de mi. Yo lo único que quiero hacer es descansar a la sombra de los días cálidos en mi balconcito, dormir en mi cucha, comer mi comida y pasear a mi bola. Cuando tengo ganas de que la jefa mi mime, pongo mi cara de pena penita y pena detrás de la cortina y ella me achucha a lo grande pasando del pequeño.
Así que para que seguir compitiendo con él, si yo soy el jefe. Mejor compartir no pelear no? Cuando discutimos con el peque la jefa no le gusta, y como yo tengo ladrido más grave, la regañina me la llevo yo. Paso.

El se come mi comida, pero cuando no ve, yo me como la de él, que esta más rica porque es para perros pequeños.
Así que la balanza está equilibrada. A descansar, que mis días de perrito guardián de la manada están pasando, mejor ahora disfrutar de los mimos de los viejitos.
Guauuu.